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Amianto crisotilo: riesgo cero para el medio ambiente
El amianto es una fibra natural encontrada en yacimientos, en el agua del subsuelo, en los ríos y lagos. A diario, respiramos cerca de 17 mil fibras de amianto en cualquier lugar del planeta, conforme relatan estudios científicos. Condiciones meteorológicas adversas o actividades humanas como la agricultura y la construcción de carreteras pueden lanzar las fibras del mineral en la atmósfera, sin cualquier impacto para la salud o el medio ambiente. De la misma manera, los productos de fibrocemento, derivados del amianto crisotilo, pueden ser depositados en la naturaleza sin cualquier riesgo ambiental, pues el mineral es agregado al cemento o a las resinas.
En la Comunidad Europea, una decisión del consejo trata los residuos que contienen el mineral del siguiente modo:
Directiva 99/31/CE 2.33 Residuos de Amianto:
"Los materiales de construcción que contienen amianto, y otros residuos con amianto ligado, pueden ser depositados sin verificación en basurales para residuos no-peligrosos, conforme el previsto en el artículo seis, de la directiva de basurales".
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